Reportaje

Historia del Camino de Santiago (para leer en 10 minutos)

El Camino de Santiago es una de las peregrinaciones más populares de la actualidad y cada año es elegida por miles de peregrinos, sin embargo, ¿conoces su historia? Te contamos cuándo se originó y los hechos más relevantes por los que ha pasado a lo largo de toda su historia

Fraile escultura antigua, Ribeira Sacra monasterio - percds/iStock

Fraile escultura antigua, Ribeira Sacra monasterio - percds/iStock

¿Cuál es el origen del Camino de Santiago?

Santiago era uno de los 12 apóstoles de Jesucristo. Aunque en su nombre en realidad era Jacob, actualmente lo conocemos como Santiago por la derivación de su nombre latino Santus lacobus. Tiempo después de la resurrección de Jesús, Herodes Agripa I, que por aquel entonces era el Rey de los judíos, ordenó asesinar a Santiago en Jerusalén, quién fue decapitado convirtiéndose en el primer apóstol martirizado. Según la tradición, los restos del apóstol fueron recuperados por su discípulos Atanasio y Teodoro, los cuales embarcaron con ellos hacia la península ibérica.

Tras 7 días de travesía, los discípulos del apóstol Santiago, llegaron al puerto de  Iria Flavia en Galicia para poder situar allí el sepulcro del apóstol. Tras encontrarse allí con diferentes situaciones de peligro, finalmente consiguen llegar al bosque de Libredón donde decidieron enterrar al apóstol.

La historia del traslado de apóstol hasta Santiago de Compostela, se recoge en el códice calixtino. El códice calixtino es el libro que relata los datos de la translación del cuerpo del Apóstol Santiago desde Jerusalén hasta las tierras gallegas, además de cómo sus discípulos robaron sus restos para poder darle sepulcro y conseguir con ello que Santiago sea en su actualidad un centro de peregrinación.

¿Cuándo se inició el Camino de Santiago?

En el siglo IX, el Obispo de Iria Flavia, fue comunicado de que una estrella se había posado en el bosque de Libredón. Este obispo, llamado Teodomiro, se acercó a dicho lugar y descubrió en allí, la tumba del Apóstol Santiago. Tras este gran descubrimiento, el obispo informó al monarca que gobernaba en ese momento, Alfonso II,  quién se encontraba en Oviedo. Ante la importancia de la noticia, el propio monarca se movió desde el lugar donde se encontraba para poder comprobar con sus propios ojos que este hecho era verídico, siendo el primero en realizar un tramo del que hoy conocemos como Camino Primitivo y convirtiéndose, por casualidad, en el primer peregrino del Camino de Santiago.

Una vez que se aseguró del hallazgo de los restos del Apóstol, fue cuándo se creó el Camino de Santiago ya que el propio monarca ordenó que en ese lugar se construyera un sepulcro para que todo aquel que lo deseara pudiera rendirle culto, comenzando desde aquel momento las peregrinaciones desde todos los puntos de España y buena parte de Europa. 

Con la noticia recorriendo cada vez más lugares y el sepulcro ya construido, muchas eran las personas que visitaban a diario el sepulcro del Apóstol para mostrar sus respetos. Sin embargo, no fue hasta que el conquistador Carlomagno consiguió que los caminos que conducían allí fuera mucho más seguros, que el número de visitantes comenzó a ascender notablemente.

La consolidación del Camino de Santiago

Durante los siglos XI y XII reinaba un contexto favorecido por el crecimiento demográfico, la mejora climática, un comercio próspero, el avance e incremento de la producción agraria, y un ambiente pacífico en cuanto a política se refiere gracias a la Paz de Dios. La peregrinación a Santiago de Compostela vio aquí una gran oportunidad, y así fue como se convirtió en una de las tres grandes peregrinaciones que existen. 

La devoción al obispo Santiago se extendió de modo que visitaban la ciudad peregrinos de todas partes del mundo, tales como Francia, Flandes, Italia o Inglaterra. Las consecuencias que generaron esta afable situación fueron diversas: las autoridades establecieron normas para proteger a los peregrinos, entre ellas se creó la orden de Santiago, cuyo objetivo era proteger a los peregrinos. Los reyes y los nobles mejoraron las calzadas a lo largo del Camino, construyeron una gran cantidad de puentes y fundaron hospitales a su paso. En este periodo también se produjo la primera guía escrita del Camino de Santiago “Liber Peregrinationis” como parte de “Liber Sancti Iacobi”, donde se describen las rutas francesas para atravesar los Pirineos y continuar el viaje hasta Compostela.

Peregrinos en el Camino de Santiago - Train_Arrival/iStock

Peregrinos en el Camino de Santiago - Train_Arrival/iStock

El apogeo de los siglos XIII y XIV

El Camino de Santiago se convirtió en aquella época en un fenómeno popular muy extendido, de hecho se comparaba con la peregrinación que hacían los musulmanes a La Meca. Los peregrinos peregrinaban a Santiago con un sentimiento diferente, evolucionaron desde un sentimiento de fe hasta una remisión de pecados o cumplimiento de votos. En este periodo viajaron personalidades muy destacadas como Francisco de Asis en 1214, Jean de Brienne, rey de Jerusalén en 1224, el rey Sancho II de Portugal en 1244, etc. 

El uso tradicional de la concha de la vieira como ícono de los peregrinos estaba en auge, ya que se utilizaba para diferentes tipos de peregrinaciones. Además, se inició la tradición de crear cofradías de peregrinos de una ciudad que habían estado en Santiago de Compostela, sin embargo, fue popular en ciudades francesas, holandesas, alemanas e inglesas, pero no en los reinos hispanos. También se produjo la llegada del “Itinerario inglés en verso”, la primera guía que llegaba tras el anterior “Liber Sancti Iacobi” 

Nuevos tipos de peregrinos

A lo largo del siglo XV junto con la popularidad del Camino de Santiago, comenzaron a surgir nuevos tipos de peregrinos, diferentes a los de los siglos anteriores. 

Una de las clásicas peregrinaciones en aquella época eran las caballerescas. Típicas en los nobles europeos, en las cuales viajaban con un séquito y tenían el objetivo de conocer territorios extranjeros y revelar su valor en los torneos que encontraban a su paso. Las peregrinaciones delegadas, eran otro tipo de peregrinaciones en aquel entonces, consistían en realizar el Camino en nombre o en representación de otra persona. Este último tipo dio lugar a las llamadas peregrinaciones forzadas, muy usuales en los Países Bajos y en el imperio francés y alemán, las cuales eran impuestas por tribunales como una pena civil. 

En el año 1434 se celebraba el primer Año Santiago Jacobeo, que supuso un aumento notable en el número de peregrinos. Los reyes hispanos adoptaron la costumbre de visitar Compostela en estos años y establecieron numerosas protecciones para los peregrinos. 

Las crisis del Camino de Santiago

Sin embargo no ha sido todo un camino de rosas, ya que sucedieron dos crisis importantes a lo largo de la historia. En el siglo XVI y a lo largo de la primera mitad del siglo XVII, varios factores provocaron una profunda crisis, como la decadencia cualitativa de los peregrinos, es decir, desaparecieron los peregrinos que realizaban el Camino por fe, ya que fueron reemplazados por los que lo hacían por condena de un tribunal o en nombre de otra persona a cambio de dinero. Los demás factores fueron la aparición de la teología prostestante y los conflictos bélicos que se desarrollaron en Francia.

Al finalizar este periodo se consiguió una recuperación del Camino de Santiago, aunque no duraría mucho hasta la nueva aparición de la segunda crisis. La finalización de las guerras de religión favoreció que se produjera una leve recuperación, hasta la llegada de la segunda crisis en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Con la llegada de la Revolución Francesa el Camino se sumió en otra profunda crisis, hasta llegar a su casi desaparición a mediados del siglo XX. La fascinación que Compostela había ejercido en los católicos se perdió, y las guerras que se estaban llevando a cabo en Europa complicaron el tránsito en los caminos. Debido a los conflictos bélicos y por consiguiente, al aislamiento que vivió España, influyó en que todos los peregrinos fuesen peninsulares. 

Peregrinos - MIMOHE/iStock

Peregrinos - MIMOHE/iStock

En 1884 el Camino de Santiago volvió a contar con gran popularidad

La popularidad del sepulcro del Apóstol crecía cada vez más con el paso de los días y en tan solo un siglo más tarde miles de peregrinos de todas partes de Europa realizaban largos trayectos para poder visitarlo, comenzando así el inicio de las peregrinaciones a Compostela. Esta afluencia de peregrinos provocó que tanto el clero como las familias más nobles adecuaran los antiguos caminos y calzadas romanas, y construyeran puentes, hospicios y hospitales a donde los peregrinos podían acceder. Paralelamente de la adecuación de los caminos y zonas de la ruta jacobea, el sepulcro fue evolucionando y aumentando hasta convertirse en el actualmente conocemos, la Catedral de Santiago de Compostela, la cual consiguó en el siglo XII, su mayor esplendor.

Sin embargo, al llegar el siglo XIV el número de peregrinos y la popularidad del Camino de Santiago descendió, debido a los problemas económicos y políticos de la época. Este hecho se agravó con las crisis y guerras del siglo siguiente, y aunque tiempo más tarde pudieron recuperar algo de popularidad, nuevos descubrimientos científicos influyeron negativamente en él.

No fue hasta 1884 que el Camino de Santiago volvió a contar con gran popularidad, cuando el papa León XIII declaró que los restos encontrados realmente eran los del Apóstol y se nombró la ruta jacobea como Patrimonio de la Humanidad. A partir de ese momento y junto la declaración del Camino de Santiago como Itinerario Cultural Europeo, el flujo de peregrino aumentó enormemente consiguiendo estar actualmente en su momento más álgido con la visita de más de 300.000 peregrinos de todas las partes del mundo, sólo durante el año 2019, por sus diferentes rutas, siendo unas de las más populares el Camino Francés y el Camino del Norte.

El número de peregrinos que realiza el Camino de Santiago aumenta cada año que pasa, sobre todo cuando nos encontramos con un año santo, es decir cuanto el día 25 de julio, festivida de Santiago Apóstol, cae en domingo. 

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