Santo Domingo de la Calzada-Belorado

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El Camino Francés se aproxima al límite con Castilla

El Camino Francés se aproxima al límite con Castilla

En esta sencilla etapa en la que el trazado se despide de tierras riojanas para acceder a Castilla por Burgos la travesía adquiere cierto dinamismo al atravesar en dirección oeste un reguero de poblaciones que siguen, en su mayoría, el modelo jacobeo de pueblo-camino.

A través de las calles Mayor de los sucesivos enclaves, donde no habrá problemas de abastecimiento, los caminantes podrán recordar los hospitales que en la Edad Media dieron cobijo a los peregrinos y que, en algún caso, aún conservan su estructura. También podrán alojarse en albergues y núcleos que cautivaron a ilustres romeros, como a Paulo Coelho, autor de El peregrino de Compostela y patrocinador de un refugio en Viloria de Rioja.

Diversos ejemplos de arte románica, como la pila bautismal de Redecilla del Camino, reforzarán el interés por esta rápida travesía, cuyo discurrir tan solo se verá importunado por varios cruces con la N-120, algunos de cierta peligrosidad ante la falta de visibilidad.

La etapa Santo Domingo de la Calzada - Belorado (22,7 kilómetros)

En el avanzar diario e incesante que supone la ruta francesa, el trazado dirá hoy adiós a La Rioja para afrontar con fuerza la larga y espaciosa Castilla. La de esta jornada es una etapa de poco kilometraje, con la que reponer aliento y disfrutar del propio caminar.

Tras una intensa visita a Santo Domingo de la Calzada (566 kilómetros a Santiago), el recorrido avanza por su casco antiguo, basado en una estructura viaria medieval, con la calle Mayor convertida en eje principal. Por ella el caminante accede a la calle Río Palomarejos para continuar, acto seguido, por la avenida de La Rioja. Se llega entonces junto a la ermita neorrománica del Puente, edificada en sillería y ladrillo y construida en 1917 en honor al santo impulsor del camino. El templo se levanta junto a un puente sobre el río Oja (de donde se deriva el propio nombre de La Rioja), que fue construido a partir del siglo XVIII en sustitución del primitivo levantado por Santo Domingo.

Tras cruzar el puente, el trazado se desvía por un estrecho sendero de buen firme que conduce a los peregrinos hasta uno de los varios cruces con carreteras que jalonan la etapa. En esta ocasión los romeros cruzarán la LR-201 para continuar un poco más adelante (la entrada al camino no se halla justo enfrente sino en el acceso a una sede de la ITV) por una pista más ancha de tierra y pequeñas piedras que aproxima a los viajeros a la N-120. Atravesado un ramal de esta carretera, se avanzará en paralelo a ella por un sendero situado a su izquierda. Como inmediato punto de referencia se sitúa el pequeño ascenso a la cruz de los Valientes, un monumento que constata que el peregrino ya recorrió más de 3,5 kilómetros desde el inicio de la etapa. Esa cruz recuerda un combate que dos vecinos de Santo Domingo de la Calzada y Grañón protagonizaron en el siglo XVII para zanjar una disputa entre ambos municipios por la titularidad de una dehesa. Ambos contrincantes lucharon en un singular cuerpo a cuerpo cayendo primero muerto el paladín elegido por el pueblo de Santo Domingo. El de Grañón falleció a continuación herido de muerte, pero después de haber inclinado la balanza hacia sus convecinos.

Primera parada, Grañón

Tras continuar recto y girar más adelante hacia la izquierda, justo donde lo indica un mojón, el sendero avanza por varias pistas agrícolas hacia el cerro cónico de Grañón, denominado «Mirabel», porque vigila toda la comarca. El acceso a esta localidad, primera parada de la etapa, se hace por asfalto, a través de un sendero paralelo a la carretera de acceso.

Grañón (16,32 kilómetros a Belorado), última localidad riojana de la ruta francesa, sonó con cierta intensidad en las crónicas del Camino e incluso tuvo dos hospitales para romeros, ahora ya desaparecidos.

Grañón

Grañón

El itinerario jacobeo atraviesa el bello casco urbano, de trazado medieval, por la calle Mayor, auténtico refugio para los caminantes con todo tipo de servicios hosteleros. En el núcleo hay, además, tres paradas obligatorias para aquellos que busquen alguna vivencia especial y recuperar el trato hospitalario de antaño. Una de ellas tiene lugar en el propio albergue parroquial –ubicado junto a la iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI), que esconde un Santiago Peregrino–, en el que los romeros no podrán sellar la credencial. A los voluntarios que lo atienden ya se les especifica que en este lugar el auténtico sello es el trato y la amabilidad con los que se acoge a los caminantes, a quienes se despide con un abrazo, pero no con una rúbrica.

Como segunda parada hay que situar la cercana La Casa de las Sonrisas, uno de los pocos albergues privados financiados con donativos. Quien lo atiende es el santanderino Ernesto Díaz, de tan solo 37 años, aunque experto y veterano peregrino y hospitalero. Tras finalizar 12 veces el Camino y ser voluntario en otros albergues, se decidió en julio del 2012 a abrir este refugio, donde el desayuno y la cena son comunitarios y en el que, para sorpresa de muchos, las paredes de las habitaciones del piso superior invitan a ser «pintadas». Muchos romeros depositan en ellas su impronta, sus recuerdos y escriben en diferentes idiomas ese animoso lema de «Buen camino». Como tercera curiosidad habría que poner el foco en una animada tradición protagonizada por la panadera Susana Blanco y los peregrinos que descansan en la localidad. Muchos de ellos pedían hornear el pan en su local o cocinar un pequeño bizcocho, a lo que ella siempre accedía. Un buen día se le ocurrió pedir a cambio una recompensa, no monetaria, pero sí emocional. Así, cuando van a recoger lo que han dejado para cocinar, se les pide que canten una canción. Por nacionalidades entonan desde Clavelitos hasta conocidas melodías francesas o coreanas. Esta costumbre, extendida por el camino, ya casi se ha institucionalizado y, así, a las 20.00 horas, en Grañón los caminantes se convierten en improvisados y alegres cantantes.

El Camino se adentra en Burgos

Los romeros dicen adiós al núcleo al final de la calle Mayor, desde donde deberán girar hacia la derecha y descender, colina abajo, hacia un puente. Mientras se abre a ojos del caminante un hermoso paisaje, protagonizado por unas hileras de chopos, el trazado se desvía por una pista de tierra a la izquierda que asciende de forma progresiva, y durante menos de dos kilómetros, hasta el collado que separa las comunidades de La Rioja y Castilla.

En lo alto, y tras pasar un panel informativo que anuncia el cambio de región, otra señal avisa de lo peligroso del cruce. Los peregrinos deberán atravesar con cuidado la N-120 y continuar hacia la izquierda, en dirección a Redecilla del Camino, a la que accederán tras cubrir una larga recta. A partir de este momento, y durante las próximas jornadas, los romeros atravesarán la provincia de Burgos de este a oeste, a partir de un pasillo casi equidistante entre la cordillera Cantábrica, al norte, y el río Duero, al sur. Pero el objetivo inmediato es Redecilla del Camino (12,25 kilómetros a Belorado), pequeño enclave citado en el Códice Calixtino y cuya historia amanece entrelazada a la ruta milenaria. En la actualidad, aún conserva una relevante dotación de servicios útiles para los romeros, como bares, un hotel, una panadería o un banco.

Un rollo jurisdiccional marca el inicio de su calle Real o calle Mayor, de trazado eminentemente jacobeo, en la que también permanece abierto todo el año, en el número 24 y en el edificio de la antigua leprosería y hospital para peregrinos, el albergue municipal San Lázaro. Junto a él se ubica un hotel rural.

Antes de abandonar el enclave, los romeros deberán visitar también la iglesia de la Virgen de la Calle, cuya magnífica pila bautismal románica del siglo XII, en la que destaca la decoración escultórica con motivos que representan una ciudad fortificada, está considerada como una de las joyas del Camino.

Viloria, cuna de santo Domingo

Hecha la visita, la ruta continúa por esta calle principal y por la de las Cercas, a cuyo fin se sitúa otro peligroso, aunque señalizado, cruce con la N-120. Ya al otro lado se prosigue sendero en paralelo, y casi rozando, a esta carretera. Un fértil paisaje recuerda al romero que se halla en la conocida como Riojilla burgalesa. Tras atravesar una pasarela sobre el río Relachigo se sigue una pista de tierra en ascenso que, en menos de dos kilómetros, ya deja a los caminantes en Castildelgado (10,4 kilómetros a Belorado), donde la historia recuerda que existió un hospital para peregrinos fundado, según se cree, por Alfonso VII. Este pequeño núcleo, antiguamente conocido como Villaipun (villa de pan), muestra su principal patrimonio arquitectónico en la calle Mayor, también sendero jacobeo. En ella se levantan la iglesia parroquial tardogótica de San Pedro, que conserva en su interior una pila bautismal románica, y la ermita urbana de Santa María del Campo, con portada y espadaña barrocas.

En el enclave, en el que los romeros hallarán panadería, un ultramarinos con máquina de bebidas en su puerta, un banco y, ya en la carretera, el Hostal El Chocolatero, el sendero continúa hacia la plaza Mayor, donde se ubica una interesante fuente pública de 1857. El viajero dice adiós a Castildelgado por la calle Camino de la Cuesta y tras otro cruce con carretera, continúa en paralelo a la nacional.

Viloria de Rioja

Viloria de Rioja

Primero por pista, y después por asfalto, se cubren rápidamente los escasos dos kilómetros que separan al anterior núcleo de Viloria de Rioja (8,64 kilómetros a Belorado), próxima parada. En este pequeño pueblo, cuyo apellido se deriva de la proximidad geográfica y similitud geomorfológica con la comunidad riojana, viven poco más de 60 habitantes. Es conocido por ser la cuna de santo Domingo de la Calzada (nacido en 1019), hijo ilustre de la villa y de quien se conserva su pila bautismal en la iglesia (Nuestra Señora de la Asunción) que, además, se encuentra frente a su casa natal, situada en el número 2 de la calle Asunción. El enclave ofrece a los caminantes un agradable descanso, con el albergue privado Acacio y Orietta, impulsado por un brasileño y una italiana y apadrinado por el escritor Paulo Coelho, a quien todos los peregrinos pueden hacer llegar un mensaje. En el núcleo también se halla, en la plaza Mayor, Mi Hotelito Viloria, con siete habitaciones.

El pueblo de las tres mentiras

El sendero se despide del núcleo tras sobrepasar un parque y un cementerio y descender por asfalto a partir de una carretera local con curvas. Metros después, se empalma de nuevo con sendero paralelo a la N-120 que discurre a su mano izquierda. De esta forma, y por una pista de gravilla, se llega al entorno de Villamayor del Río (4,95 kilómetros a Belorado), nuevo y rápido alto en el Camino. Este lugar, conocido también como el pueblo de las tres mentiras, ya que ni es villa, ni es mayor, ni tiene río, se atraviesa en un casi visto y no visto a través de su calle Real, auténtica calle-camino.

El enclave, que cuenta con consultorio médico de atención primaria, un parque infantil y una fuente de agua sin garantías sanitarias, conserva en la mayor parte de sus casas el modelo de arquitectura popular que domina la comarca de la Riojilla burgalesa. El trazado jacobeo deja a mano izquierda la iglesia parroquial que se halla bajo la advocación de san Gil y que preside su caserío, junto a la cual se situaba, y aún se conserva su estructura, el hospital peregrino de la Misericordia. El albergue privado San Luis de Francia, que ocupa una granja reconvertida, y el restaurante Casa León, situado junto al pueblo en la propia carretera nacional son los principales servicios para romeros.

En Belorado

Ya en la recta final el caminante entronca de nuevo con el sendero de gravilla que discurre en paralelo y por el margen izquierdo de la N-120. Los casi 5 kilómetros restantes hasta Belorado, fin de etapa, se cubrirán con celeridad sobre esta pista. Al llegar a las inmediaciones de una fábrica se alcanzará el último inconveniente de la jornada, un peligroso cruce hacia el margen derecho de la nacional con poca visibilidad y sin paso de peatones. Se atraviesa con cuidado el asfalto y el sendero ya discurre entonces por una ancha pista que conduce hasta las cercanías del ostentoso albergue privado A Santiago. A la etapa tan solo le falta un suspiro. De un tirón, y por un paseo, se avanza hacia el centro de Belorado.

Santo Domingo de la Calzada - Belorado en bici

La suave orografía convierte esta etapa es un paseo para los ciclistas, quienes no hallarán ninguna complicación en completarla con celeridad.

Actividad

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Actividad reciente
Josean
Josean 29/04/16 13:37:15
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Fue el año pasado y fue muy bonito. Nos quedamos en la Belorado, en la pensión Toñi y genial. Todo perfecto. La gente del camino son formidables. BUEN CAMINO
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