A Gudiña-Verín

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En contra de lo que pueda parecer, esta variante de la Vía de la Plata que discurre hacia Verín es agradecida para el caminante con muchos kilómetros de pistas de tierra. La autovía y la carretera nacional discurren cercanas, casi en paralelo -es más, el recorrido las cruza en varias ocasiones-, pero ello no le resta puntos a la jornada.

El principal hándicap es su extensión (37 kilómetros). Los peregrinos podrán, de todas formas, hacer un alto en A Igrexa (Trasestrada, ayuntamiento de Riós), pasado As Vendas da Barreira, en donde el Centro de Interpretación da Castaña ha sido rehabilitado como albergue, en un recinto, además, de gran belleza. Aún así, en los lugares intermedios de esta etapa, que circula por cuatro ayuntamientos, no hay casi servicios para caminantes por lo que a todos aquellos que se vean con fuerzas para terminarla se les recomienda completarla. Verín, auténtica encrucijada de caminos jacobeos, les espera.

La etapa (37 kilómetros)

Los peregrinos que deseen proseguir por esta variante deberán elegir en la plaza Mayor de A Gudiña, lugar donde se bifurcan las dos alternativas que se dirigen hacia Laza y Verín, el camino de la izquierda. Unas señales ya indican que los caminantes que se decanten por esta opción cubrirán 33 kilómetros extra para llegar a Santiago. La rúa da Igrexa les sitúa delante de la propia iglesia de San Martiño, capilla construida a lo largo de los siglos XVII y XVIII y que cuenta con una interesante fachada a modo de frontón. Acto seguido, otro indicativo ya destaca un tramo común con la N-525, carretera que en el tramo urbano coincide con la avenida del Beato Sebastián de Aparicio. En ambas aceras los caminantes encontrarán sucesivos servicios, como talleres, bares, restaurantes o alojamientos.

No será hasta que lleguen a la altura del Hotel Relojero cuando encuentren otro mojón jacobeo que les guiará de nuevo por la nacional. Se sale de esta forma del término municipal de A Gudiña y se recorre por el asfalto cerca un kilómetro. Después, una señal conduce a los peregrinos hacia la derecha por una pista de tierra que arranca en paralelo a la nacional y que luego discurre en un tobogán, con bajadas -algunas pronunciadas-, subidas y llaneos por O Lombo do Mirón. Tras un repecho por estas pistas de tierra oscura, agradables para caminar, se alcanza el mojón 224,706, con lo que el peregrino ya cubrió los primeros cuatro kilómetros del itinerario. La vía se desvía entonces en bajada y hacia la derecha por otro camino de tierra, más estrecho y pedregoso.

Poco a poco se adentra en la parroquia de San Mamede de Pentes y discurre por detrás del lugar de O Mesón do Purrián. Doble señalización en Erosa Metros a continuación el Camino no puede evitar el contacto con el asfalto y regresa a la nacional. Discurre por su margen derecho y, casi un kilómetro después, deja a mano izquierda una gasolinera y el contiguo hotel-restaurante-asador Mesón de Erosa, con tienda de productos básicos, una buena opción de avituallamiento.

En este punto los peregrinos no deberán despistarse ante la doble señalización jacobea. Una primera indicación les invita a cubrir una curva hacia la derecha y proseguir en descenso hasta el propio núcleo de Erosa mientras que una segunda les guía de frente por la nacional. Esta es la opción que se debe seguir si se quiere continuar hacia Verín. El otro cartel hace referencia a un desvío alternativo propuesto por Adif para la etapa A Gudiña-Laza.

A Gudiña

A Gudiña

El elevado tránsito de camiones por la pista que parte de A Gudiña llevó a la compañía ferroviaria a aconsejar a los caminantes salir del núcleo por el itinerario de Verín y enlazar desde Erosa con el camino original. En este caso, por tanto, los peregrinos continúan de frente por la nacional y adelantan varios mojones que se suceden a ambos arcenes. Se deja a mano izquierda el desvío a Pentes, a mano derecha un nuevo bar con bocadillos y, metros a continuación, se corona el Alto da Mesón de Erosa (a 895 metros de altitud).

Los viajeros continúan por el arcén derecho y afrontan una continuada bajada con curvas por la nacional. Metros a continuación una señal ya les desvía hacia un camino de tierra a mano izquierda que avanza entre árboles. Esta pista va a morir junto a un viaducto de la A-52, el conocido como viaducto sobre el río Ribeiriña. En un primer momento este no se atraviesa. El camino da una curva antes de llegar a la autovía y enfila en descenso hacia la N-525 pero este asfalto tampoco se toca porque, justo antes, gira a la izquierda, salva el río y, ahora sí, se retrocede para pasar por debajo de la autovía.

Tras ello un sendero, que sitúa al camino en el término de San Lourenzo de Pentes, asciende por el margen izquierdo de esta carretera. Se sigue así durante poco más de kilómetro y medio hasta que la vía vuelve a encontrarse con la carretera nacional. El mojón 217,973 conduce a los caminantes por el arcén pero tan solo durante un breve tramo porque, acto seguido, los vuelve a desviar hacia la izquierda por pistas de tierra. Tras esta travesía desciende de nuevo a la nacional, en un punto en que la vía despide al ayuntamiento de A Gudiña y da la bienvenida a Riós. Cruza la carretera y se adentra por otro sendero de tierra, ascendente y con curvas, rodeado de vegetación baja, y que va a desembocar en la carretera OU-142. Esta pista sigue su curso por el Alto do Castrelos.

A continuación, enfila un fuerte descenso y se aproxima al viaducto do Mente, situado a 345 metros de altitud y que salva el río de mismo nombre. Los peregrinos pasan por debajo del viaducto y ponen rumbo por nuevas pistas hacia O Navallo. Llegada a Vendas da Barreira Se accede a este núcleo por la parte trasera y se continúa de frente hasta que se sobrepasa una fuente con motivos jacobeos. Será entonces cuando se tome a mano derecha una pista de cemento y gravilla que prosigue cercana a la autovía. El viajero adelanta en este punto el mojón 212,028.

Tras dos kilómetros por este tramo, y ya de nuevo en la N-525, se llega a Vendas da Barreira, uno de los mayores núcleos atravesados en la etapa. En ella los peregrinos localizarán diversos servicios, como alguna tienda. De todas formas, quienes deseen comer algo deberán seguir por la nacional hasta el inmediato lugar de As Ferreiras, donde se localizan restaurantes y panaderías. Eso sí, el camino ya se desvía antes de llegar a este enclave.

En As Vendas los caminantes podrán visitar la capilla barroca de San Mauro (siglo XVIII) y la pila bautismal ubicada en su exterior. La vía cruza el pueblo por la nacional, salva por encima la autovía, adelanta el cartel del kilómetro 149 de la N-525 y, casi en lo alto de un ascenso, se desvía del asfalto hacia la derecha por un bonito sendero rodeado de árboles. Este camino da a su vez a una pista de cemento descendente, donde se sitúa el mojón 208,646, que conduce a los caminantes hacia la derecha.

Tras casi kilómetro y medio de recorrido en bajada, y con curvas, se alcanza A Veiguiña, pequeño núcleo rural con un molino bien reconstruido y un horno. Tras un giro a la izquierda los peregrinos acceden a la parroquia de Trasestrada, cuyo nombre probablemente hace mención a la presencia de caminos o vías. Será en este punto, aunque un poco más elevado de la vía, en el lugar de A Igrexa, en donde se localiza la iglesia de San Estevo, con un gran retablo barroco, y el contiguo Centro de Interpretación da Castaña. Este recinto, una eficaz rehabilitación de la antigua casa rectoral, cuenta con una gran belleza exterior. Pero, además, es el lugar que ha sido rehabilitado como albergue para peregrinos. En él los visitantes reciben información de las distintas rutas que hay en el ayuntamiento de Riós (como la Ruta Europa da Castaña) y del propio camino jacobeo.

Por el alto de Fumaces

Verín

Verín

Quienes decidan continuar camino, regresarán a la vaguada por donde discurre la vía, y pondrán rumbo hacia la pequeña aldea rural de Sarreaus y, acto seguido, y por un sendero de tierra, hacia San Pedro de Trasverea. El rápido deambular les lleva a continuación en ascenso hasta Mirós, en donde una señal jacobea les desvía de la carretera que atraviesa el pueblo hacia la derecha. De sobresaliente se podría calificar el trayecto que arranca a continuación, por un sendero de tierra en subida que tanto avanza rodeado de árboles como más despejado de vegetación.

A medida que se elevan hasta los poco más de 900 metros de altitud los caminantes podrán ir recreándose en las panorámicas de la zona. Cubierto este tramo se desciende poco a poco hasta Fumaces, cuyo cementerio, que sirve como símbolo de referencia, queda a la derecha. En esta pequeña aldea los caminantes pueden visitar la iglesia de Santa María de Fumaces, con una elegante fachada y una fina espadaña. La capilla fue construida por suscripción popular. Una pista guía acto seguido a los peregrinos hacia la carretera nacional, que se sigue de frente. A esta altura restan 10 kilómetros hasta Verín por carretera. El mojón 198,422 les indica a los caminantes que crucen hacia el arcén izquierdo y continúen travesía por él.

Tras casi otro kilómetro por este recorrido una pista de tierra esquiva momentáneamente el asfalto por un tramo ascendente y descendente que, 300 metros a continuación, les devuelve al mismo. Mientras la vía se adentra brevemente en el ayuntamiento de Vilardevós, otro sendero desvía a los peregrinos hacia la izquierda por donde discurren casi en paralelo a la carretera nacional. Prosigue de esta forma hasta llegar a un área de servicio bien dotada -con mesas descubiertas- y ubicada al pie de la N-525. Una pista la conecta de nuevo con esta carretera.

A continuación se repite el mismo movimiento con un sendero de tierra que guía a los peregrinos hacia la izquierda y, ahora sí, los aleja del asfalto hasta la llegada a Verín. La zona por la que avanzan suele verse muy afectada por los incendios estivales. Tras casi dos kilómetros la vía desemboca en la nacional, a la entrada de la localidad. A ambos lados se suceden talleres –que pueden sacar de una urgencia a algún ciclista-, algún restaurante y la sede de la Cruz Roja. Al centro de Verín se accede por un andadero paralelo a la avenida de Castela.

En bici

La etapa puede cubrirse sin problemas por el camino oficial. Es más, hay muchos ciclistas que prefieren esta alternativa que el itinerario hacia Laza por la facilidad de discurrir por la carretera nacional y por las pistas paralelas que lo atraviesan.

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