Betanzos-Bruma

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Caminos solitarios conducen al peregrino hasta Bruma

Caminos solitarios conducen al peregrino hasta Bruma

Ecuador del Camino Inglés. La tercera etapa del itinerario discurre por los municipios de Betanzos, Abegondo y Mesía. Jornada tanto o más dura que la anterior, especialmente por su longitud y los pronunciados repechos de su último tercio. El peregrino tiene ante sí algo más de 30 kilómetros, alejados de núcleos urbanos y con escasos servicios. Acaricia tierras de As Mariñas, se adentra en fragas y cauces frescos a la sombra de pinos, carballos y bidueiros, y los nada autóctonos eucaliptales a través de veredas forestales. Cada paso avanza hacia el interior, alejándose de la costa coruñesa, para llegar a Bruma, el punto de mayor altitud del Camino con casi 500 metros sobre el nivel del mar.

Muy recomendable es salir de Betanzos bien provisto de comida y bebida, pues apenas se cruza un bar en todo el trecho. Y si el sol aprieta, la protección para la piel se hará imprescindible en la mochila del peregrino porque habrá igualmente tramos muy expuestos y descampados. La jornada ya arranca con una fuerte subida para dejar atrás la capital brigantina, cual presagio de cómo finalizarán los últimos kilómetros de la etapa.

La etapa (30 kilómetros)

Cercado por los ríos Mendo y Mandeo, el romero retoma el Camino en la capital de la comarca de As Mariñas. Betanzos, antigua provincia gallega, es por patrimonio, tradición y cultura, ciudad de visita obligada. Así que, una vez conocida la urbe, se tomará el centro urbano como punto de partida, concretamente a los pies de la estatua de los hermanos García Naveira, en la plaza que lleva su nombre, aunque popularmente conocida como O Campo por celebrarse allí la tradicional feria.

Rodean al caminante los inmuebles asoportalados, el Convento de Santo Domingo (siglo XVI), el neoclásico edificio del Arquivo do Reino de Galicia (alberga la Oficina de Turismo) y la Biblioteca municipal, antiguamente Colegio de Huérfanas. La Fonte de Diana de Versalles, fundida en París, y el palco de la música abanderan en ese espacio la singular ornamentación heredada del modernismo.

Puesto en marcha, el peregrino recorre la Rúa do Rollo –señalizada con las vieiras sobre el pavimento- hasta llegar a un cambio de rasante que inicia una bajada hasta el viejo puente de As Cascas, citado ya en documentos que datan del 1200. Volado por los ingleses en 1809 en su avance hacia A Coruña, el puente tuvo que ser reconstruido.

Se cruza a continuación la carretera y, con un giro a la izquierda, comienza un duro ascenso que aleja el itinerario del núcleo betanceiro -a escasa distancia de allí, se encuentra la tienda de bicicletas Ciqlo, 881986176-. En ese tramo, las flechas amarillas pintadas sobre la calzada son las mejores guías. En mitad del repecho surge un enorme muro de hormigón, donde se toma a la derecha para continuar la subida. Casi al final del ascenso, la silueta de un peregrino metálico señala con su brazo la ruta jacobea, hacia el lugar de Couto.

Xanrozo

Adentrada ya la senda en zona puramente rural, supera la vía del tren Betanzos-Infesta por un puente en Campoeiro. Se divisa a continuación un nuevo paso elevado, esta vez sobre la autovía A-6 donde, una vez cruzado, comienza con un giro a la derecha una cuesta abajo hasta llegar a un grupo de casas en Xanrozo. Todo el recorrido descrito hasta aquí está, generalmente, bien señalizado y discurre por viales de asfalto. Punto y aparte marca la entrada en el municipio de Abegondo (23 kilómetros a Bruma / 64 a Santiago) por el lugar de Limiñón. Si se necesitase en ese punto avituallamiento, al llegar a un cruce de caminos frente al campo de fútbol, se encuentra un bar a unos 200 metros hacia la izquierda. Siguiendo la ruta, a la altura del citado campo de fútbol (izquierda del camino), el firme se torna de tierra durante un descenso que lleva al puente de Limiñón, sobre el caudal de aporte al embalse Abegondo-Cecebre. El vial (CP-105), de nuevo asfaltado, conduce a Cos. Justo a la altura del cartel indicativo de esa parroquia se toma a la izquierda por una carretera entre prados, paralela al río, y que conduce a la iglesia y cementerio de San Esteban de Cos.

Dejado atrás el santuario y un pequeño grupo de casas, la ruta se interna en una zona arbolada que bien evoca el Bosque Animado de Fernández Flórez, ambientado en la vecina fraga de Cecebre. Son apenas unos centenares de metros –en los que hay pasar sobre un pequeño arroyo- para desembocar en el lugar de Meangos, curiosamente señalizado en una matrícula de coche al pie del mojón indicativo hacia Compostela. A partir de allí, en la vieja aldea de Cima de Vila, la empresa comienza a complicarse para el romero. A esa altura se ha recorrido un tercio de la etapa. Se toma un sendero a la izquierda, sobre el trazado del antiguo Camino Real. Inicia en hierba, pero unos metros adelante se convierte en un paso embarrado y angosto que entronca con una pista forestal de alrededor de un kilómetro de longitud.

Tras un tramo de carretera, llevadero, se alcanza el lugar de Presedo. Con una siguiente incursión en trechos que alternan tierra y buen firme se llega a la iglesia y parroquia de Leiro (14 kilómetros a Bruma / 55 a Santiago). En el margen derecho del templo hay una zona cubierta, con bancos, parrillas y grifos (funcionan). La iglesia en honor a Santa Eulalia data del siglo XVIII y está rodeada por el camposanto. Es una buena zona para hacer una parada y recobrar fuerzas.

Albergue de Bruma

Albergue de Bruma

Revitalizadas las piernas y resueltos a completar la segunda mitad de la etapa, se retoma el paso hacia Francos, por el pequeño grupo de casas de Matiño. A continuación, un tramo entre montes, muy embarrado y no exento de subidas, lleva de nuevo a la carretera comarcal, que se abandona un poco más adelante para internarse la ruta por una vereda paralela al río. Mucha atención habrá que poner a medida que se estrecha el paso contiguo al cauce, pues llega un punto en que las flechas amarillas desaparecen de la senda.

Ante el peregrino se presentará una bifurcación: habrá que tomar a la derecha, alejándose del curso fluvial, por un pequeño repecho siguiendo las marcas azules pintadas en los árboles para llegar a la carretera, en el lugar de Vilacoba (11 kilómetros a Bruma). Allí se encuentra el único bar sin desmarcarse del itinerario: Casa Julia (comidas por encargo, +34 981630242), también conocida por La Pequeñita, toda una referencia gastronómica en el Camino Inglés. Es el último remanso antes de la durísima subida hacia Vizoño.

Comienza el ascenso a los pies de la vieja y abandonada ermita de San Paio y la cercana iglesia de Santo Tomé. Remontado el primer repecho se pasa por delante del área recreativa de Vizoño (7 kilómetros a Bruma); supone un buen lugar de descanso pues está dotada de mesas y bancos bajo una hermosa carballeira. También dispone de fuente, pero no es recomendable el consumo de su agua.

Todavía en ascenso –se pasa junto a un cruceiro aislado que pertenece a la iglesia de Vizoño- el trayecto continúa combinando pistas asfaltadas con caminos de tierra hasta cruzar el puente sobre la autopista AP-9, en dirección a A Malata, zona agrícola donde se asientan numerosas granjas dedicadas al porcino y a la cría de visones.

Por fin en terreno llano, aunque desprovisto de árboles o elementos que aporten cobijo de la lluvia o del sol al peregrino, se otean las antenas repetidoras de Mesón do Vento, localidad próxima al albergue de Bruma donde se puede acceder a servicios como taxi, restaurantes, mesones, hospedaje, bancos, farmacias, ultramarinos o tiendas de ropa y calzado.

Siguiendo por caminos anchos de tierra, serventías de las granjas, se llega al fin al albergue de Bruma (26 kilómetros a Sigüeiro / 42 a Santiago), municipio de Mesía, y donde confluyen los itinerarios del Camino Inglés desde el puerto de Ferrol y el de A Coruña. Todavía existen allí restos del antiguo hospital de peregrinos de origen medieval, contiguo a la antigua capilla de San Lorenzo, aun en pie. Los estudios realizados sobre el origen del edificio subrayan que su antigüedad “no ofrece la menor duda”, a tenor de la cesión que Pedro Martínez y su mujer Urraca Rodriguez realizan a beneficio del hospital de Santiago “de omni portione nostra ipsius hospitales de Gruma”, en el año de 1175. Referenciado también como “Hospital de Gruma” por el Padre Sarmiento seis siglos después.

El núcleo no cuenta con servicios salvo el albergue, no obstante, establecimientos de Mesón do Vento llevan por encargo comidas y cenas a los peregrinos, como es el caso de Mesón La Ruta, también con servicio de taxi (+34) 981692754.

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xacobito 31/01/17 23:02:09
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Tengo una devoción especial por esta etapa. Lluvia, saliendo de Betanzos ¡¡¡ muuucha lluvia durante casi toda la etapa,... !!!, comida improvisada y compartida bajo un cobertizo entre quienes nos cobijamos allí,... Y los lugareños, aunque pocos.

Recuerdo quedarme bajo un porche de una casita de aldea, a resguardo de la lluvia. Llegan algunos peregrinos más de la etapa anterior que se resguardan también bajo el pequeño porche. Una pequeña mujer, muy ancianita, encantadora, abre la puerta y sale. Nos pregunta en gallego de donde venimos, sobre el día y si vamos a Santiago. Nos invita a pasar adentro y nos ofrece café caliente. Su mirada es triste pero se ilumina cuando ve tanta gente (estamos 3 ó 4). Creo que es la mayor cantidad de gente ha visto pasar por allí en bastante tiempo. Sus pequeños ojitos azules se tornan llorosos cuando nos despedimos de ella. La despedida, tras unos minutos en muy agradable compañia, nos deja algo tocados.

Recuerdo la casi doskilométrica cuesta de Bruma, entre bosque de laurel y como no, ¡ con más lluvia !, aunque calado casi más por la nula transpiración de la capa que por el diluvio que cae fuera, con humor. En plena cuesta aparecen caminantes extranjeros salidos de no se donde, como una sopa, calados, en camiseta, pantalón corto y una botellita de agua. Una de las peregrinas tiene la suerte de que alguno de nosotros lleve un poco de ropa, que nada le protegerá de la lluvia y menos del frio.

Al salir de la cuesta y cruzar el puente de la autopista, la cuesta por la que el camino discurre ya en pista, se suaviza. En un bosque cercano se oyen motosierras y crujidos de árboles. Pronto los dejamos atrás y el ruido cesa. Las nubes se deshacen por encima y deja de llover. Solo unos instantes se deja ver el cielo azul. Pero rápidamente y por momentos todo queda envuelto en una espesa bruma. Casi no hay visibilidad. Caminamos dos juntos. Son casi las 8 de la tarde a la altura del desvío a Castro Maior (otro lugar que visitar), donde nos detenemos a esperar a dos peregrinos "compañeros de cobertizo y almuerzo" que hace tiempo hemos perdido de vista. Recuerdo ese aislamiento, en medio de la nada, el silencio y esa paz, y el frescor de la bruma.

El Hospital de Bruma está casi completo y vuelve a llover. Benigno se afana por ir colocando a la gente. La peregrina de la cuesta ha logrado encontrar refugio allí y busca, tiritando, a quien le ha prestado la ropa, con una sonrisa helada aunque va entrando en calor junto a la chimenea,.... y junto a otros muchos. Para nosotros es todo un misterio como había llegado tan rápido pues se quedó atrás. Lo importante es que llegó. Allí la esperaba su hija. La etapa ha finalizado. Estamos a cobijo, en un albergue acogedor, recordando ya con nostalgia, las incidencias de la jornada, tras poner todo a secar con papeles de periódico.

Allí, en el Albergue de Bruma, una de las Peregrinas que iniciaron en Ferrol desiste de seguir caminando. Sus pies no le dejan. Pero su fuerza de voluntad no se disipa ni por un momento. Su Camino continúa, aunque de otro modo. Se las arregla para llegar a Sigüeiro y organizar una quedada con algún peregrino cómplice que no supimos quien es aunque todos intuimos quien pudo haber sido el compinche de tal confabulación. Allí espera y prepara una cena en lo que ahora es un albergue privado. Coincidimos, "misteriosamente", los 8 peregrinos de Pontedeume allí. Y... de nuevo en Santiago, llegando todos juntos. Entra a duras penas en Santiago por su propio pie desde Sigüeiro. En la Oficina del Peregrino, ella solo pidió que le sellaran la Credencial, no recogió la Compostela y no precisamente porque no se la hubiera ganado sino porque para ella el verdadero valor estaba en su Credencial y en sus sellos, como recuerdos de su experiencia: Fue su primer Camino.

Llegamos a la Catedral poco antes de la Misa del Peregrino. Alguien de la Oficina del Peregrino comenzaba a mencionar el número y la procedencia de los peregrinos que, como individuales, ese día llegaron a la tumba del Apóstol (y pasaron por la Oficina). Entre ellos, estaban los 8 peregrinos que desde El Ferrol entraron en Santiago por el Camino Inglés.

Era la primera mitad de Mayo del año 2013.

Buen Camino, Peregrinos !
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Rita
Rita 07/02/2017 17:13:55
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Que hermosa narración. Me abruma lo intenso que suena todo ,ya incluso en el papel. Yo haré el camino Ingles en abril, junto a mi hermana, leer esta historia me llena de emoción y expectación ante lo que viviremos nosotras. Gracias por contarlo.
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xacobito 01/02/2017 17:03:24
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Aaah si!! La dureza de la etapa ! Pues eso, que depende del estado fisico de cada cual y de las circunstancias... yo estuve muy ocupado disfrutándola con la lluvia, con niebla,... barro,... parando cada 7 km prácticamente. No tuve problemas con los piés. Con las botas si pues ellas llevaban un Camino muy largo y este más corto y el desgaste hizo que los contrafuertes me empezaran a hacer bastante daño en los tobillos. Cambiadas y asunto resuelto.

Realmente es una la dos etapas más exigentes pero creo que disfrutándola, y se disfruta de verdad, la dificultad queda en segundo plano. Era la primera mitad de Mayo. Con calor es peor.

Gracias a vosotros por tan cuidada web.

Buen Camino !
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correjaco
correjaco 10/07/16 11:57:19
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una de las etapas más completas por ser camino auténtico, para mi, después del Salvador y Primitivo por supuesto.
5/5 estrellas
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Marisol Sabroso Remacha
Marisol Sabroso Remacha 04/07/16 14:33:15
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es una etapa preciosa, pero os avisso rompepiernas¡¡¡¡¡
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Marisol Sabroso Remacha
Marisol Sabroso Remacha 29/06/16 16:47:21
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ahora al lado del albergue de Bruma ya hay un restaurante genial
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