Silleda-Ponte Ulla

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Puente con las vías de ferrocarril en la llegada a Ponte Ulla / Fotografía de Xoán A. Soler

Puente con las vías de ferrocarril en la llegada a Ponte Ulla / Fotografía de Xoán A. Soler

Etapa sencilla y agradable, de buen firme, que guía al peregrino hasta la provincia de A Coruña. Tan solo la bajada final a Ponte Ulla, muy abrupta y rompepiernas, pone a prueba la resistencia de los caminantes. Aún así, este empinado descenso se presenta como el gran valor de la etapa, al abrirse ante los viajeros un bello paisaje, adornado por desfiladeros, el río Ulla y los puentes que unen sus orillas.

El núcleo de Dornelas, con su iglesia románica, y el bello sendero que le sucede se presentan también como otros de los atractivos del día. Se recomienda hacer parada en Bandeira al atravesarse pocos lugares con servicios.

La etapa

La vía se despide de Silleda a partir de la N-525. Poco después se aleja momentáneamente de ella a partir de un desvío a mano izquierda, señalizado, y que también conduce hacia el castro de Toiriz. Treinta metros a continuación la travesía vira hacia la derecha y prosigue en paralelo a la carretera por un sendero de tierra hasta que, de nuevo, regresa a ella. Este vaivén “nacional-sendero alternativo” se repite en dos ocasiones más. Una primera desvía a los caminantes hacia la izquierda durante un corto trecho a partir de un carril de cemento. La segunda les conduce también hacia la izquierda, junto a una señal indicada en una casa, y les guía por un sendero de tierra en descenso que los sitúa en Foxo de Deza. Esta pequeña aldea, antigua capital municipal, fue un importante cruce de caminos durante la Edad Media, aunque en la actualidad se halle un poco descuidada. Cuenta con una calle medieval flanqueada por hermosas construcciones históricas de los siglos XVIII-IX. En ella los viajeros localizarán una bella casa con pozo y un gravado del “Camiño Real” que atestigua ese noble y pedestre pasado. A ritmo rápido se atraviesan sus casas.

La vía se eleva entonces hasta una pista de cemento que entronca, poco después, con la N-525. Esta carretera se abandonará, ahora sí durante varios kilómetros, por otra pista de cemento situada a la izquierda de la fábrica de piensos Nudesa. Por este camino los viajeros se dirigen al lugar de O Espiño (Margaride). Con amplia perspectiva hacia la izquierda de los valles cercanos los peregrinos evitarán un cruce y seguirán de frente para alejarse, metros a continuación, del asfalto. Primero a la derecha y, acto seguido, a la izquierda, marcharán por un bello sendero arbolado, que cruza posteriormente una pista de cemento y desemboca en otra de gravilla que guiará a los caminantes en descenso, y por debajo de líneas de alta tensión, hacia el entorno de unas naves agrícolas. A mano izquierda queda el desvío hacia el área recreativa de O Muíño de Covián, alejada en 300 metros de la ruta.

Situada en el lugar de Rellas, esta zona cuenta con una pasarela de madera sobre el río Toxa y un molino que data de 1810 y que tiene cuatro piedras de moler. El área está dotada de mesas, bancos y mobiliario. Poco después el viajero se aproxima a un puente sobre el Toxa para, acto seguido, tomar a mano izquierda una pista asfaltada. Reanudada la marcha, salva por un paso inferior la N-640, y 300 metros después, cruza por un paso elevado la autopista AP-53. Desde este punto aún restan 1,8 kilómetros para llegar al albergue de Bandeira. La ruta prosigue sobre asfalto. Se acerca a las inmediaciones del núcleo de Chapa aunque no se aproxima hasta su bonita iglesia en honor a San Cibrao, de pasado jacobeo. Antaño era utilizada como albergue para peregrinos. Quienes deseen podrán acercarse a ella desde la propia travesía.

Llegados a unas casas, el sendero oficial se desvía hacia la derecha para entroncar, más adelante, y a partir de una pista de gravilla en desnivel, con la N-525. De esta forma se llega a Bandeira, segundo núcleo en importancia del ayuntamiento de Silleda y parada habitual de los caminantes debido a su destacado número de servicios. Nada más entrar por la carretera nacional encontrarán a mano izquierda una panadería y sucesivos bares, así como servicios de alojamiento. No habrá que despistarse y seguir una señal (que está tachada) indicando que el cámping de Medelo queda a mano derecha. El albergue que se encontraba en ese cámping está cerrado. En la actualidad los caminantes que deseen descansar en el núcleo deberán proseguir camino y desviarse más adelante hacia el nuevo hospedaje del Xacobeo abierto en julio del 2013. Los viajeros que no hagan noche en el lugar deberán proseguir por la N-525 hasta llegar a un desvío que guía hacia A Casela / Piñeiro / Cira, camino que prosigue sobre asfalto y cuesta abajo hasta llegar a un arroyo. A continuación comienza una breve pero continuada subida sobre asfalto que conduce hasta unas primeras casas donde los viajeros podrán comprar miel. La marcha continúa después aún por asfalto y en un avance rectilíneo entre campos de cultivo durante la que se adelantan diversos núcleos como Piñeiro.

Llegados a una casa con cierre de piedra y hórreo en su interior la vía cambia el asfalto por un bello sendero que se adentra en un bosque y que tras un periodo de lluvias puede hallarse embarrado en algunos tramos. Tras un giro a la derecha la ruta pone rumbo hacia San Martín de Dornelas, a partir de un sendero con amplias perspectivas a ambos lados. En este núcleo los viajeros podrán admirar una notable iglesia románica (siglo XII), de una sola nave y ábside circular, a cuyos pies se localiza también una fuente. Realizada la parada se retoma la marcha con un bello palomar a la derecha. Siempre en ascenso, y sobre cómodo asfalto, se gira por una carretera local hacia la izquierda para proseguir rumbo durante cerca de un kilómetro y medio. Las señales ya indican que Cira y O Portiño queda hacia la derecha mientras que la Vía de la Plata continúa en sentido inverso.

Cubierto este nuevo tramo se gira de nuevo a mano izquierda y, en breve, a la derecha para entroncar con un camino, uno de los más agradecidos de la jornada –aunque tras fuertes lluvias puede convertirse en lodazal-, y evitar de este modo tener que regresar a la N-525. A lo largo de esta travesía diversos carteles anuncian servicios para peregrinos aunque para encontrarlos los caminantes deberán desviarse hasta el asfalto. Uno primero anuncia una carnicería y un local con cafés y bocadillos a 70 metros mientras que uno posterior revela la proximidad del Restaurante Emigrante, con menú del peregrino (abierto también durante el fin de semana).

A lo largo de estos dos kilómetros de recorrido boscoso los viajeros disfrutarán del itinerario. En la última parte podrán admirar, además de frente, el legendario Pico Sacro, cima desde donde antaño se veían por primera vez las torres de la Catedral (en la última etapa se rozará este punto). De esta forma, y ya por asfalto, la vía desemboca en una carretera, que se debe cruzar, para proseguir de frente en dirección Castro, en una marcha que comienza ya un descenso, por ahora suave pero tendido.

Alberguería

Alberguería

Entre hortensias y eucaliptos se alcanza el núcleo de O Seixo, donde los viajeros podrán descansar en un bar (con bocadillos, raciones, tablas de embutidos y donde también pueden sellar la credencial) y contemplar la pequeña capilla de A Nosa Señora das Angustias, trasladada en 1880 desde el lugar da Alberguería, donde la advocación era la de Santiago. De forma casi inmediata, y tras un giro a la derecha, el viajero afronta el inicio del brusco descenso que se mantendrá constante hasta el final de la etapa. Unos carteles recuerdan la existencia en esta zona de San Miguel de Castro de una iglesia que poco conserva de su origen románico y menos aún de los frescos de 1520, perdidos tras varias reformas anteriores a 1950. A mano derecha se atisban unas minas y las vías del tren que se dirigen hacia el icónico puente ferroviario de Gundián, cada vez más apreciable por los viajeros.

El puente del ferrocarril, impresionante obra de ingeniería de mediados del siglo XX, une una ribera del río Ulla con la otra. Parece estirarse y asentarse en un juego de equilibro. El descenso se vuelve abrupto y pone a resistencia unas piernas ya exigidas. En menos de tres kilómetros se pasa de los 225 metros de altitud de este punto a los 60 de Ponte Ulla, en un camino sinuoso que adelanta los núcleos de Noveledo y, más adelante, de Gundián. Ya por falso llano los viajeros se aproximan al puente medieval que da nombre a la meta de la etapa, Ponte Ulla. Al atravesarlo el viajero ya se adentra por la provincia de A Coruña.

En bici

Los ciclistas deberán extremar las precauciones en el tramo final de la jornada, donde el descenso es muy empinado.

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