A Gudiña-Laza

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Esta etapa, de menor kilómetraje que la variante que prosigue hacia Verín, era el camino histórico de los peregrinos que llegaban por la Vía de la Plata hasta Santiago así como el elegido por los gallegos que acudían antaño a la siega de Castilla. La ruta, que prosigue hacia el norte, sigue los pasos de la Verea Vella o Verea Sur.

El recorrido, a pesar de que avanza por lo alto de cadenas montañosas, no reviste dificultad en las subidas. Al contrario, sus tendidos repechos son agradables de caminar al avanzar rodeados de espectaculares panorámicas de los valles circundantes. Los descensos, alguno muy pronunciado –como el que precede a Campobecerros-, pueden resultar más problemáticos.

En total el peregrino asciende desde los 970 metros de A Gudiña hasta los 1.100 metros de altitud para descender, a continuación, hasta el fondo del valle, donde se emplaza Laza, a tan solo 480 metros.  La etapa recompensa al caminante con tramos de gran belleza a pesar de que recurre en demasía al asfalto.

De entre todas las aldeas de montaña atravesadas tan solo en A Venda de Bolaño y en Campobecerros encontrarán los caminantes servicios de comida y alojamiento. No hay albergues intermedios.

Plaza Mayor A Gudiña

Plaza Mayor A Gudiña

La etapa (35 kilómetros)

La jornada arranca en la plaza Mayor de A Gudiña, lugar con un cruceiro y símbolos jacobeos, en donde se bifurcan los itinerarios que van hacia Verín y rumbo a Laza.

El segundo, camino histórico de menor kilometraje, prosigue hacia la derecha y se adentra por la rúa Cima de aldea. En la propia plaza Adif advierte a los caminantes que deseen continuar hacia Laza que el comienzo del itinerario oficial está «anulado», debido a las obras del AVE, por lo que insiste en que tomen un desvío alternativo que enlazará con el oficial en A Venda da Capela. Esto no es realmente así ya que la vía no ha sufrido ningún corte y es fácilmente franqueable.

Las advertencias de la compañía ferroviaria se deben al elevado tránsito de camiones en esta zona, lo que puede suponer un hándicap de seguridad. Pero, si se avanza con cuidado, los peregrinos no tendrán problema y evitarán sumar más de 7 kilómetros extra a la ya de por sí larga jornada.

De todas formas, a continuación se explica brevemente lo que habría que hacer en caso de preferir seguir por este desvío: Para cubrir el camino alternativo se seguirá desde la plaza Mayor el itinerario por Verín, el cual sale de A Gudiña por la N-525 para desviarse pasada la estación de servicio hacia O Lombo do Mirón. Por pistas de tierra, el camino pasa As Touzas para volver a enlazar con la N-525 en el Alto de Erosa. En este punto se abandona el itinerario oficial del Camino por Verín, para descender hacia el pueblo de Erosa, en cuyas proximidades se cruza el río Ribeiriña para, a continuación, ascender hacia los Montes de Erosa y avanzar camino hacia A Venda da Capela. En este punto termina el desvío provisional.

Si se continúa por el camino oficial, los caminantes prosiguen en A Gudiña por la larga y levemente ascendente rúa Cima de aldea que, poco a poco, se convierte en una solitaria pista sin casas a los lados. Tras casi 1,3 kilómetros de recorrido por este tramo la vía desemboca en una carretera local, que guiará a los caminantes hacia los abrumadores y agrestes paisajes de A Serra Seca, cadena que articula este ramal norte del Camino de Santiago. Situada a más de 1.000 metros de altura cuenta con suaves pendientes y largas bajadas. A este trayecto ya se le denominaba en el siglo XVI Camino Real.

Por antiguas ventas para comerciantes

El peregrino cubre tres kilómetros para llegar a A Venda do Espiño, pequeña aldea rural sin servicios. Tras regresar a la carretera y recorrer otros tantos kilómetros tan solo acompañado del silencio del paisaje alcanza una nueva población, A Venda da Teresa, núcleo de tejados de pizarra sin casi habitantes pero que aún sobrevive a 1.060 metros de altitud.

En este punto se localiza una fuente-lavadero con símbolos jacobeos. La población se integra en la parroquia de Santiago de Carracedo da Serra, en cuya iglesia se guardan dos imágenes de Santiago Peregrino, una en la fachada y, una segunda, en su retablo. El topónimo Venda (venta) hace mención a que esta cadena montañosa fue lugar de paso de comerciantes y pasajeros que hacían noche y descansaban en ventas u hospedajes. A su salida, la vía ya avanza por una pista de tierra en ascenso que discurre por lo alto de la cornisa montañosa. Los caminantes que miren hacia la izquierda no dejarán de sorprenderse ante la belleza de los valles que forman la ruta alternativa hacia Verín.

Metros a continuación, el sendero desemboca en una carretera, por la que se salvan las vías del tren. Por el mismo firme el caminante se adentra en el ayuntamiento de Vilariño de Conso y se aproxima al núcleo de A Venda da Capela, lugar en donde confluye el desvío alternativo propuesto por Adif desde A Gudiña. Nada más entrar encontrarán una señal que indica el lugar del antiguo apeadero ferroviario del lugar, en la actualidad sin parada para viajeros.

Se recorre en ascenso el pueblo, en donde encontrarán una fuente, y se toma a mano izquierda una pista de tierra muy pedregosa, también en subida, que sirve como atajo de la carretera. Sin embargo, más de 600 metros después se regresa al asfalto. De esta forma, y tras más de 2 kilómetros de recorrido desde A Venda da Capela, el peregrino alcanza la siguiente población intermedia, A Venda de Bolaño, emplazado a 1.085 metros de altitud. Desde este lugar, que cuenta con un bonito entorno con mesas y fuente, se tiene una magnífica vista del Monte da Urdiñeira, antiguo castro prerromano. En él se emplazan, además, dos apartamentos rurales muy equipados.

El caminante cruza el pequeño pueblo, saluda al ayuntamiento de Castrelo do Val y continúa durante más de dos kilómetros y medio por la misma carretera. El paisaje es de gran belleza. A mano derecha el peregrino observará las vías del tren y el Embalse de As Portas (que ya pudo contemplar antes). Construido en el año 1974, es el más grande de la provincia de Ourense y el segundo de Galicia tras el lucense de Belesar. Pronunciado descenso hacia Campobecerros Cubierto este tramo, una pista de tierra situada a mano izquierda despide al caminante del asfalto.

En subida, y a partir de un sendero de vegetación baja donde en verano el sol puede pasar factura, se llega a los 1.100 metros, la mayor altitud de la jornada. Tras dos kilómetros por este tramo, allá en lo bajo –a mano derecha- se adivina Campobecerros, el siguiente núcleo por alcanzar. Un mojón jacobeo guía a los caminantes hacia la derecha por un trayecto de gran desnivel que desciende de forma vertiginosa, y en tan solo 2 kilómetros, más de 200 metros de altitud. La senda, además, puede resultar peligrosa y resbaladiza tras una época de fuertes lluvias al hallarse cubierta de pizarra. Los ciclistas deben evitar este tramo.

Ya abajo, el sendero desemboca en una pista, que se toma a mano derecha, hasta aproximarse a las obras del AVE. Poco a poco el peregrino se adentra en esta localidad del ayuntamiento de Castrelo do Val donde termina A Serra Seca. Aquí la ruta recibe el nombre de A Verea Vella y en ella los peregrinos contaban antaño con la ayuda de los caballeros de la Orden de Santiago. Este era, además, el camino por donde iban los gallegos a la siega de Castilla, inmortalizados por la poetisa Rosalía de Castro en sus obras. Esta localidad rural, regada por el río Camba, lo que da pie a rincones idílicos, cuenta también con el atractivo de su arquitectura, que refleja los condicionantes climáticos de la zona.

Verín

Verín

El peregrino atravesará el núcleo entre casas de piedra con barandas de madera y tejados de pizarra. En su inicio también se adelanta la iglesia de la Asunción, con una doble imagen de Santiago. La primera, ubicada en la portada, y, la segunda, colocada en el retablo dedicado al Apóstol. Esta parroquia perteneció a la encomienda santiaguista de San Marcos de León. Esta población es, además, la única de la jornada que cuenta con servicios de comida para peregrinos. Ya no dispone de albergue, cerrado en el 2012, pero sí cuenta con una pensión, Casa Núñez, en la que poder pasar la noche y comer. Este alojamiento dispone, además, de servicio de taxi. Como otra posibilidad de avituallamiento se encuentra el curioso bar-tienda Da Rosario, por donde no parece pasar el tiempo. Los peregrinos pueden comer y tomar bocadillos en él por un precio módico. Además, a la salida del enclave se sitúa la taberna Penaboa.

A los viajeros les pueden llamar la atención las diversas señales que indican la proximidad del parque de O Invernadoiro, el único parque natural de Galicia sin población humana en su perímetro. Campobecerros es la puerta de entrada a este bello lugar, de acceso restringido, y que tan solo se puede visitar si se solicita autorización previa a la Xunta: (+34) 988386029. Dentro hay seis rutas de senderismo perfectamente señalizadas. El lugar incluye imponentes montañas (con varias cimas que superan los 1.500 y la cúspide de 1.613, el Castrelo Grande), prados verdes, profundos valles y hermosas cascadas.

Como únicos pobladores del paraje se hayan, entre otras especies, la cabra montesa, el corzo, la marta o la nutria. Campobecerros, donde muchos de sus habitantes vivieron del carbón, también sirve de inicio para la Ruta dos Carboeiros, un itinerario de 17 kilómetros de gran riqueza natural y paisajística que recorre diversas parroquias del ayuntamiento. El camino deja a mano derecha la pista que conduce al parque de O Invernadoiro y prosigue recto por una carretera local hacia Portocamba, localidad aún distanciada en 2,8 kilómetros. De nuevo en ascenso, y tras girar a mano izquierda, los peregrinos se encontrarán con una placa en homenaje a los carrilanos asesinados el 20 de agosto de 1936. Cada año se recuerda con un acto a estos constructores de la vía férrea que une Zamora y A Coruña y que apoyaron a la Segunda República cuando estalló la Guerra Civil.

Ya en descenso, la ruta deja a mano derecha (está indicado) unas albarizas, construcciones circulares u ovaladas hechas de piedra que tenían como misión proteger las colmenas de los osos. Desde la propia ruta se puede observar una. Siempre por asfalto se cruza por encima la vía del tren y se accede a Portocamba, población alargada de estrechas calles en donde, de nuevo, cobran protagonismo la piedra y la pizarra.

El núcleo cuenta con el templo de San Miguel, pequeña iglesia de una sola nave construida en el siglo XVII. El caminante adelanta una fuente con motivos jacobeos y continúa con la sostenida subida. La vía accede entonces al ayuntamiento de Laza y se aproxima al Alto de Camba, en donde una gran cruz de madera recuerda a los peregrinos fallecidos en la ruta. Muchos caminantes depositan piedras en su pie, algo que recuerda al rito milenario que aún se mantiene en la Cruz de Ferro, el monumento más sencillo y sentido de todo el Camino Francés.

Más de ocho kilómetros de bajada hasta Laza

Laza

Laza

La carretera continúa hacia la derecha pero una señal jacobea instalada junto a la cruz desvía el camino hacia la izquierda por un sendero de tierra –que puede hallarse embarrado- que gana un poco más de altitud, hasta los 1.000 metros. Será después cuando arranque el largo y tendido descenso que guía al viajero hasta Laza, situada en el fondo de un valle. A lo largo de los próximos cuatro kilómetros el caminante desciende progresivamente por una cornisa montañosa con espectaculares vistas hacia la derecha. De esta forma, en bajada, se atraviesa también la pequeña localidad de As Eiras, con capilla, que dispone a su salida de un área de descanso bien diseñada, con bancos y mesas a cubierto y una fuente.

A lo largo de los próximos cuatro kilómetros y medio la vía se prolonga en descenso por una carretera local con curvas. Cubierto el tramo, y situándose el caminante a poco más de 500 metros de altitud (es decir se descendieron 500 metros en los últimos 8 kilómetros), un mojón jacobeo despide a la vía milenaria del asfalto y la conduce hacia una senda de tierra que prosigue hacia la derecha (se deberá tener cuidado y no escoger el camino estrecho situado junto al mojón; el trayecto que habrá que seguir es el situado a la derecha).

Por este tramo, aún en descenso, se cruza el río Cereixo. Metros a continuación, la pista desemboca en la carretera OU-0112, que se deberá seguir a la izquierda. De frente ya se presenta Laza. El recorrido hacia el albergue, ubicado en el centro de la población, junto al ayuntamiento, se encuentra bien señalizado. Eso sí, los peregrinos antes de descansar en el albergue deberán pasar por Protección Civil (ubicada en el entorno) para registrarse y recoger las llaves.

En bici

Los ciclistas podrán cubrir toda la etapa por el camino oficial salvo el pronunciado descenso hacia Campobecerros, de gran dificultad al discurrir sobre pizarra. Este terreno puede resultar resbaladizo, máxime en época de lluvias.

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