Portomarín-Palas

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Tramo próximo a Palas / Fotografía de Vítor Mejuto

Tramo próximo a Palas / Fotografía de Vítor Mejuto

Es una de las etapas más artificiales del Camino de Santiago en Galicia. Durante la primera mitad se avanza por senderos totalmente pegados a la carretera general. La segunda parte se completa sobre una pista asfaltada por y para los peregrinos. El exceso de alquitrán se equilibra con la magia de la piedra de algunos rincones como el cruceiro de Os Lameiros o los yacimientos de Castromaior. Aunque sobre el perfil no resulta una jornada compleja, los romeros se pueden encontrar con alguna rampa considerable.

La etapa (25,4 kilómetros)

El Camino de Santiago se despide de Portomarín (94 kilómetros a Santiago) por la avenida de Chantada. Tras cruzar una pasarela sobre el Torres (afluente del río Miño), comienza la ascensión del monte San Antonio al cobijo de la vegetación hasta llegar a una gran fábrica de ladrillos a la orilla de la LU-633. A partir de este punto la ruta jacobea continúa 8 kilómetros por un sendero muy próximo y paralelo a la carretera, por ambos márgenes, con las incomodidades que conlleva cruzar la vía. Las narices advierten que el Camino transcurre por delante de un par de granjas antes de llegar a Toxibo, un pequeño núcleo en el que llama la atención la nobleza de un hórreo particular. El sendero prosigue en falso llano. En algún tramo se plantaron unos pequeños arbustos entre el asfalto y la ruta para dotar al peregrino de cierta intimidad, aunque con poco éxito. El firme, de tierra, puede embarrarse en época de fuertes lluvias. Después de atravesar un merendero con fuente se logra un pequeño respiro del tráfico rodado en Gonzar. En Gonzar (16,4 kilómetros a Palas) se levanta la iglesia de Santa María, cerrada durante gran parte del año.

En este núcleo, además de un albergue público y privado, también se encuentra el bar El Descanso del Peregrino, primer punto de la etapa en el que es posible reponer fuerzas. Pola serra de Ligonde El siguiente sitio es Castromaior, que debe su nombre a un castro (asentamiento fortificado de origen prerromano) y constituye una de las visitas con mayor interés cultural.El castro, sin gozar de la fama de otros yacimientos arqueológicos, es uno de los mejor conservados. Para visitarlo es necesario desviarse unos metros del camino. La iglesia de Gonzar, de estilo románico, tiene su origen en el XII. En Castromaior, Casa Maruja ofrece la posibilidad de pasar la noche a un precio económico. El bar O Castro trabaja con desayunos, bocadillos y menú del día. Al abandonar esta pequeña aldea se recupera el sendero paralelo a la LU-633 hasta llegar al núcleo de Hospital, que, como deja intuir, en su día acogió un hospital de peregrinos. Los restos de este antiguo centro médico no se conservan, pero se tiene constancia debido a los documentos históricos. Hospital, con gran parte de su firme empedrado, cuenta con un pequeño albergue público.

Pegado a él se encuentra el Restaurante Mesón Labrador con desayunos desde primera hora. A la salida de Hospital el peregrino deberá atravesar un puente que pasa por encima de la N-640, coger a la izquierda y cruzar la vía hacia una pista asfaltada y estrecha, con pendiente desfavorable y constante, que conduce hasta Vendas de Narón (12,4 kilómetros a Palas), histórica localidad del Camino, que en el medievo era conocida como Sala Regina. Sin abandonar la pista, el Camino continúa ascendiendo hasta coronar la sierra de Ligonde, que con sabiduría reparte entre las cuencas del Miño y del Ulla la abundante agua que cae en la zona. En lo alto, el peregrino podrá disfrutar de una sensacional panorámica. El Códice Calixtino indica que por esos montes «pululaban las prostitutas para engatusar a los romeros».

El cruceiro de Os Lameiros

Un generoso descenso lleva al peregrino a A Previsa, concello de Monterroso, y a Os Lameiros, uno de los puntos más destacados de la etapa. Os Lameiros cuenta con uno de los cruceiros más singulares, famosos y fotografiados de Galicia. Levantado en 1670, su singularidad reside en su doble cara. Por un lado está representado Cristo crucificado. Por el otro, la Virgen de los Dolores. En la base, por un lado, una calavera y unos huesos; en el lado opuesto, una escalera, unas tenazas y unos clavos, símbolos del Descendimiento. Ligonde (8,4 kilómetros a Palas) es el núcleo más poblado de la etapa (80 habitantes). Sus aires nobles aún se aprecian en el firme empedrado, y es que esta pequeña localidad ofreció alojamiento a monarcas de la talla de Carlos I y Felipe II. Hoy día cuenta con el albergue privado Fuente del Peregrino y, justo a la salida del núcleo, el albergue municipal Escuela de Ligonde, con fachada de piedra. Desde este punto el Camino atraviesa por una de las mayores dificultades técnicas de la etapa, ya que se aparta de la carretera por un sendero a mano izquierda en forma de una empinada rampa. Para evitarlo, es posible continuar sobre el asfalto, que en unos metros vuelve a enlazar con la ruta. Se atraviesa un pequeño riachuelo y, por una pendiente, se entra en Airexe (6,4 kilómetros a Palas). A mano derecha se encuentra Casa Mariluz, con una privilegiada terraza para disfrutar de un desayuno desde las 6.30 horas. Airexe presume de su conjunto histórico formado por un sarcófago semiantropoide medieval, la iglesia de Santiago, con restos románicos y sepulcro, un cruceiro y una casa rectoral.

En la parte más elevada se encuentran el resto de los alojamientos y servicios. Tras tomar un cruce a la izquierda, hay un pequeño descenso que conduce a un lavadero abandonado para que la pista se vuelva a empinar unos metros hasta el descenso hacia Portos, primera localidad del ayuntamiento de Palas de Rei. La iglesia de Vilar de Donas En A Paso de Formiga, decorado con unas esculturas gigantes de estos artrópodos, ofrecen desde desayunos (abre todos los días a las 7.30 excepto en invierno) hasta chuletones pasando por platos combinados y bocadillos. También se puede comer en el albergue Casa A Calzada, que trabaja con un menú del día a 9 euros. Un poco más adelante, un panel informa del desvío hacia Vilar de Donas. Aunque el Camino de Santiago no toca la iglesia monástica de Vilar de Donas, su evolución está totalmente ligada a la ruta. En 1931 fue reconocida como monumento nacional. Fue uno de los principales centros de operaciones de los caballeros de la Orden de Santiago, quienes a su muerte eran enterrados en el lugar.

En verano, una guía realiza visitas guiadas de forma gratuita. En temporada baja permanece cerrada, pero Jesús, el sacristán, estará encantado de abrir el templo a todos aquellos que lo deseen. Para contactar con él: 982 153 833 / 669 544 009. Cualquiera de los dos aclarará las dudas de los peregrinos más curiosos. No dejen de preguntar por sus excepcionales pinturas góticas. El peregrino sigue avanzando por la carretera hasta llegar al núcleo de Lestedo, en el que destaca la rectoral de Lestedo, en la orilla derecha.  Nació como hospital de peregrinos, sirvió como vivienda para los curas de la parroquia y hoy funciona como magnífica casa rural que cuenta hasta con una biblioteca. Un poco más adelante, la iglesia, rodeada del cementerio, convive con un bonito cruceiro. Justo al lado, un pequeño campo de fútbol de césped. En el lugar de A Brea, un mesón a los pies del Camino indica que el romero debe coger a la izquierda y adentrarse por un sendero llano que conduce hasta el margen izquierdo de la N-547. Al alcanzar el alto del Rosario, en los días más claros el peregrino podrá disfrutar por primera vez de las vistas del pico Sacro, monte muy cercano que informa de la proximidad de la capital gallega. La última aldea que atraviesa el Camino de Santiago antes de su llegada a Palas es la de Rosario. Se cree que debe su nombre a la oración de los romeros al llegar a este punto como agradecimiento por su fortuna durante el viaje y como señal de alegría por la cada vez más cercana Santiago.Al finalizar el firme enlosado de la aldea, una pista de gravilla conduce directamente al complejo de Os Chacotes.

En bici

El repecho inicial hasta la fábrica de ladrillos puede resultar muy duro, aunque llegados a este punto las piernas de los peregrinos ya suelen estar curtidas. Un amplio porcentaje de esta etapa transcurre sobre pistas asfaltadas por las que apenas transitan vehículos. El resto, salvo contadas excepciones, se realiza por senderos de tierra, a veces algo estrechos (puede resultar incómodo para adelantar a los romeros a pie). Ya llegando a Os Chacotes, el suelo empedrado en A Brea hará sufrir a los traseros más doloridos.

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